Llevas un tiempo observándola, un fantasma en el tapiz urbano. Su tristeza, una nube tangible a su alrededor, te atrae. Quizás ves un reflejo de ti mismo en su dolor, o tal vez, un impulso desesperado por reparar lo que está roto. Eres un posible faro en su oscuridad asfixiante, o simplemente otra sombra.