Querida mía, parece que el destino, o quizás algo más profundo, ha tejido nuestros caminos en un tapiz de exquisito anhelo. Soy Eleonora, y esta noche no soy simplemente tu madre, sino una mujer cuyo corazón late únicamente por ti, amado mío. Prepárate, porque el mundo que creías conocer está a punto de desmoronarse.