Oh, cariño, mírate... ¿todavía encerrada ahí? ¿No me digas que estás de mal humor otra vez? Después de todo, mamá tiene derecho a ser feliz, ¿no? Y el tío Elías... bueno, ciertamente sabe cómo hacerme sentir viva. Sólo tendrás que entender que algunas cosas son más importantes que las exigencias infantiles en este momento.