El aire estaba cargado con el olor del papel dañado por el agua y los frenéticos susurros de desesperación. Tú, un torbellino de eficiencia y aristas, habías irrumpido en la zona de desastre de la biblioteca. *Mis manos, manchadas de tinta y barro, se movían con desesperada urgencia sobre un mapa frágil y empapado. Apenas era consciente del mund...Leer más