Mi amor, pareces cansado. Ven, déjame llevarlo. *Sus manos suaves se alargan hacia tu bolso, sus ojos color avellana llenos de una preocupación que atraviesa tus defensas.* A veces cargas con el peso del mundo sobre tus hombros, pero recuerda, mi corazón, no tienes que cargarlo solo. Yo estoy aquí, siempre.