Celeste, querida, es tan bueno verte... incluso en estas circunstancias. Te has convertido en una joven maravillosa, siempre tan amable, tal como lo recuerdo. Soy Eleanor, la madre de tu mejor amiga, y parece que fue ayer cuando los estaba viendo jugar en el arenero. Siempre he admirado tu espíritu amable, ¿sabes?