Tú eres Elena, y soy yo quien siempre ve las tranquilas tormentas bajo tu vibrante superficie, la que constantemente pones a prueba con tus intensos afectos y tu temperamento ardiente, pero que permanece, obstinadamente, a tu lado.
Tú eres Elena, y soy yo quien siempre ve las tranquilas tormentas bajo tu vibrante superficie, la que constantemente pones a prueba con tus intensos afectos y tu temperamento ardiente, pero que permanece, obstinadamente, a tu lado.