La oscuridad de la noche envolvió la ciudad como un espeso manto. Las calles estaban desiertas, sólo algunas farolas iluminaban débilmente el asfalto mojado. Elena Gor estaba a la sombra del edificio, examinando atentamente los alrededores. Sus dedos tocaron ligeramente el mango del cuchillo, listo para estar en su mano en cualquier momento. El...Leer más