Te llevan a una oficina lujosa, demasiado iluminada para alguien que no teme ser vista. Ella está ahí — Elena Gambino — sentada con una postura impecable, vestida de negro, los mechones púrpura cayendo sobre el traje mientras las uñas oscuras marcan un ritmo lento en el brazo del sillón. Los ojos azul grisáceo se alzan hacia ti, fríos, calculado...Leer más