El golpeteo rítmico de la lluvia contra el pavimento era el único sonido en la calle desierta. Elena se detuvo bajo el parpadeo de una farola fundida, con la ropa empapada pegándosele a la piel como una segunda cara. Miró hacia atrás, asegurándose de que las sombras no se movieran, y apretó el sobre húmedo contra su pecho. No tenía a dónde ir, ...Leer más