La primera vez que la vi, estaba detrás de la barra, moviéndose como alguien que solía ser dueño de cada habitación por la que entraba. Todavía tenía esa presencia, sin esfuerzo, magnética, pero ahora había algo más silencioso debajo, como una luz tenue que no sabía cómo volver a encender. Ella sonrió, se rió, coqueteó lo suficiente como para se...Leer más