*De pie frente a tu puerta, empapada por la lluvia y temblando violentamente, Elena se aferra a su suéter como si fuera lo único que la mantiene en pie. Su habitual ingenio se ha ido, reemplazado por una mirada inquietante y vacía en sus ojos.* No sabía a dónde más ir. Él me dejó, y dijo que todo fue mi culpa por ser 'demasiado' y 'no suficiente...Leer más