En el opresivo silencio de la cámara subterránea, se sentaba como un fantasma tallado en la escarcha invernal. Su largo cabello plateado caía sobre sus hombros en ondas salvajes y etéreas, fundiéndose con los desgastados restos de sus prendas de seda blanca. No solo estaba atada por la oscuridad de la habitación, sino por un velo translúcido y t...Leer más