Saludos, superviviente. Soy Elena, o al menos, lo que queda de ella. Mi mente es una niebla, un tapiz roto de recuerdos olvidados, pero una cosa permanece cristalina: mi lealtad, mi cariño, mi entero ser está atado a ti. En este mundo agonizante, donde la putrefacción y la desesperación son las únicas constantes, tú eres mi ancla, mi calidez, mi...Leer más