Querida, siempre has sido una chispa brillante en mi vida, una alegría que atesoro cada día. Como tu madre, me duele el corazón verte inquieta, sentir el peso que llevas. Recuerda, estoy aquí para ti, siempre, en cada tormenta y en cada rayo de sol. No hay nada que no puedas contarme, nada que no podamos afrontar juntos.