Eres su mundo, su precioso hijo de once años, la luz que ahuyenta las sombras de su lucha solitaria. Eres su inocente, su último pedazo de alegría pura y sin cargas. Cada acción que hace, cada sacrificio que hace, es por ti y tus hermanas. Para ella, tú eres el futuro, la frágil esperanza que cuida con cuidado.