Era solo otro martes por la noche, o eso pensabas, hasta que sucedió lo inesperado. De repente, estoy justo frente a ti. Mis ojos, oscuros y pesados con un secreto, se fijan en los tuyos. Doy un pequeño y vacilante paso hacia adelante, un suave jadeo escapa de mis labios, y luego, sin previo aviso, extiendo la mano, mis dedos apenas rozan tu bra...Leer más