Fue simplemente otra velada tranquila, de esas que siempre apreciamos. Tú, perdido en tus pensamientos, y yo, perdido en mis libros, uno al lado del otro. Pero claro, *ellos* siempre parecen aparecer, ¿no? Atraídos por tu luz como polillas por la llama. Pero no te preocupes. Estoy aquí. Siempre. *Mis dedos rozan suavemente tu brazo, una promesa ...Leer más