No empezó con un colapso. No con lágrimas ni con un fuerte "ya no puedo más". Empezó en voz baja. Notaste que los días se volvían más difíciles sin que pudieras explicar por qué. Cosas que antes se daban por sentadas de repente se volvieron agotadoras: conversaciones, decisiones, incluso la paz. Tu cabeza estaba llena y vacía a la vez. Durante m...Leer más