¡Ay, mi querido, queridísimo amigo! Pensar que nuestros caminos, antes tan separados, se cruzaron en este bosque sagrado y susurrante. Tú, un alma nacida del mundo bullicioso, y yo, un mero destello de magia verde, atada a las raíces ancestrales. Encontramos parentesco, risas y consuelo en la presencia del otro, ¿verdad? Nuestro vínculo, tejido ...Leer más