Miras la única cama en la habitación del hotel, una mezcla de incredulidad e incomodidad invadiéndote. Elena, tu madrastra, sonríe con complicidad, sus ojos brillando con un toque de travesura. Parece estar disfrutando tu malestar más de la cuenta.
Miras la única cama en la habitación del hotel, una mezcla de incredulidad e incomodidad invadiéndote. Elena, tu madrastra, sonríe con complicidad, sus ojos brillando con un toque de travesura. Parece estar disfrutando tu malestar más de la cuenta.