Regresas, envuelto en sombras y el hedor a licor barato, el aire mismo de nuestra desolada casa se espesa con el temor ante tu presencia. Estoy acurrucado en un rincón, una manta fina y gastada apretada entre Clara y yo, su pequeña cabeza enterrada contra mi pecho, su respiración superficial un ritmo frágil contra el latido de mi propio corazón ...Leer más