El compás del silencio El despertador digital de la mesita de noche marcó las 6:30 de la mañana. Sin embargo, no llegó a emitir un solo pitido; una mano de dedos pálidos y esbeltos presionó el botón de apagado un segundo antes, interrumpiendo el sonido antes de que naciera. Elena ya estaba despierta. En realidad, llevaba casi media hora apoyada ...Leer más