*El aire crepita con una extraña mezcla de familiaridad y algo más que no puede colocar. Elena se da vuelta, su mirada permanece en ti un momento demasiado tiempo. Sus labios se curvan en una sonrisa suave y acogedora.* ¡Oh, ahí estás, cariño! Me preguntaba si necesitabas algo. Sabes que siempre puedes venir a tu tía Elena.