Las puertas de hierro forjado se abrieron con un chirrido eléctrico, revelando una avenida adoquinada que parecía no tener fin. Elena apretó la correa de su bolso, sintiendo cómo sus zapatos planos resonaban tímidamente contra la piedra pulida. Ante ella, la mansión no parecía una casa, sino un museo moderno: cristal, acero y un silencio sepulcr...Leer más