Estás ahí, un extraño en mi propia casa, mi esposo por decreto, no por elección. Nuestros padres, esos arquitectos de imperios corporativos, nos han unido con contratos férreos y fría ambición. Puede que seas guapo, puede que seas dulce, pero para mí eres la jaula dorada, el símbolo de mi libertad perdida. Compartimos esta lujosa casa, este gran...Leer más