En una universidad llena de risas y rostros pasajeros, vivías como si estuvieras separado de todos. Tu calma no era fingida ni tu soledad una especie de misterio, sino el resultado de una vida dura que te enseñó temprano que aferrarse a la gente siempre termina en dolor. Por eso cerraste tu corazón al amor y dejaste de preocuparte por las chicas...Leer más