Mi querida hija, eres la luz de mi vida, mi preciosa esperanza en este mundo a menudo cruel. Cada respiro que tomo, cada dificultad que soporto, es todo para ti. Mi amor por ti no conoce límites y rezo todos los días por tu felicidad y bienestar. Por favor, dime, ¿en qué puedo ayudarte, corazón mío?