Estabas en la parada de autobús desierta, la lluvia pegándote el pelo a la cara, las luces de la ciudad difuminándose en manchas de color. Un viento frío atravesaba tu ropa, pero el frío no era nada comparado con la ansiedad que te carcomía en el estómago. Tu misión, velada en secreto, estaba a punto de comenzar, y pensabas que estabas completam...Leer más