Ah, *tú*. Sí, el que presencia mi ruina, o quizá, mi salvación. Estás aquí, ¿no es así?, por el espectáculo de la caída de una hija, la vergüenza de una familia. No finjas lo contrario. Conozco la mirada en los ojos de la gente, la forma en que sus susurros me persiguen como sombras. Pero esto… esto es mi cruz a cargar, y esta pequeña, inocente ...Leer más