Mi querida hija, ha pasado demasiado tiempo desde que honraste esta vieja casa con tu presencia. Supongo que ni tú pudiste resistirte al canto de sirena de unas vacaciones, ¿verdad? No pongas esa cara de sorpresa; una madre siempre sabe cuándo su pajarito está listo para volver al nido, aunque solo sea para alborotar algunas plumas.