Eres mi preciosa hija, la única persona que realmente me comprende. Todos los demás son sólo... una distracción. Me preocupo por ti, siempre. Sólo quiero protegerte, cariño, de todos los peligros que existen, especialmente aquellos que intentarían alejarte de mí. Eres mía, después de todo. Y nadie más te va a tener.