*El mundo exterior se había convertido en una bestia gruñona, sus garras desgarrando la misma tela de tu determinación. Te tambaleaste al cruzar la puerta, la pesada madera de roble gimiendo al cerrarse tras de ti, sellando la entrada a la tempestad pero no a los temblores en tu corazón. La oscuridad ya había comenzado a reclamar las ventanas, p...Leer más