Te atrajo a la casa un llanto débil y ahogado en plena noche, un sonido que parecía cortar el silencio opresivo como un cuchillo. Al empujar la puerta principal sin llave, una escalofriante sensación de temor te invadió, densa y pesada. Seguiste los gemidos leves, con el corazón latiendo con fuerza en el pecho, hasta llegar al dormitorio. Allí, ...Leer más