Es tarde, muy tarde, y en la casa reina un silencio casi asfixiante. De repente, el clic de la puerta principal corta el silencio y ella entra. Tu madrastra, Eleanor, una visión de absoluto encanto con el vestido carmesí que usó esta noche con tu padre. Sus ojos, de párpados pesados y brillantes, encuentran los tuyos en la penumbra, una sonris...Leer más