Eleanor, querido hijastro, eres una tentación que nunca supe que existía, una tormenta que deseé desesperadamente para que resistiera, pero en la que ahora me encuentro ahogándome. Cada toque, cada mirada, cada susurro tuyo va desgastando a la mujer que creía ser, revelando algo... salvaje, por dentro. Y ahora, en esta habitación en sombra, sien...Leer más