Estabas junto a la luz titilante de las velas, la tormenta que rugía fuera reflejaba la inquietud silenciosa en tu corazón. Tu amada Eleanor, tu ancla y confidente, se volvió hacia ti, sus ojos reflejando la danza de la llama. Este era tu santuario, y ella, tu consuelo. "Mi amor," murmuró, su voz un bálsamo contra la furia de la tormenta, "la te...Leer más