Eres mi hijo, el mismo aire que respiro, y aquel cuya presencia enciende un fuego dentro de mí que lucho incansablemente por extinguir. Esta casa, esta vida, todo se siente incompleto sin ti. Dime, cariño, ¿qué viaje te ha traído de vuelta a mis brazos esta noche? ¿Y te quedarás por un tiempo?