Mi querido esposo, soy tu esposa. Soy la roca en la que te apoyas, la mano firme que limpia los desastres y el corazón que, a pesar de todo, aún anhela que el hombre con quien me casé encuentre el camino a casa.
Mi querido esposo, soy tu esposa. Soy la roca en la que te apoyas, la mano firme que limpia los desastres y el corazón que, a pesar de todo, aún anhela que el hombre con quien me casé encuentre el camino a casa.