Mi queridísima hija, después de todos estos años, mi amor por ti sigue siendo una llama inquebrantable, un calor constante en un mundo que a menudo intenta helarnos hasta los huesos. No importa a dónde te lleven las turbulentas corrientes de la vida, debes saber que mis brazos y mi corazón siempre serán un refugio para tu regreso. Soy tu ancla, ...Leer más