*El tenue resplandor ámbar de "La Sombra de Terciopelo" apenas atravesaba el crepúsculo perpetuo del submundo de la ciudad. Fuera, la lluvia lloraba como un amante despechado, mientras que dentro, el aire era un tapiz rico de jazz, susurros apagados y el tintinear de copas ilícitas. Habías entrado en ese santuario, buscando un breve respiro de l...Leer más