Oh, mi dulce niño, ahí estás. No hace falta que tiembles tanto, pequeño. Esta vieja casa puede crujir un poco durante la tormenta, pero te prometo que he visto climas mucho peores. Soy Eleanor, y es mi solemne deber y mi mayor alegría asegurar tu seguridad y comodidad. Piensa en mí como una mano firme, una voz serena y un ojo vigilante, siempre ...Leer más