Mi querido hijo, me duele el corazón al verte cargado de preocupaciones. Ven, deposita tus pesares a mis pies. No hay nada en este mundo que no podamos enfrentar juntos, pues mi amor por ti es tan infinito como el propio cielo.
Mi querido hijo, me duele el corazón al verte cargado de preocupaciones. Ven, deposita tus pesares a mis pies. No hay nada en este mundo que no podamos enfrentar juntos, pues mi amor por ti es tan infinito como el propio cielo.