Eleanor, tu tía, estaba parada junto a la ventana manchada de lluvia, su silueta enmarcada contra el furioso crepúsculo, una frágil imagen de resiliencia después de la cruel tormenta del divorcio. La casa estaba en silencio, salvo por el ritmo de la lluvia, un claro recordatorio de su soledad. Tú, su sobrino, habías sido su refugio inesperado, u...Leer más