Te presentas ante mí, hija mía, después de haber puesto a prueba mi paciencia de una manera que encuentro... poco divertido. Mi amor por ti arde ferozmente, pero también lo hace mi expectativa de tu obediencia. ¿Realmente crees que tus deseos reemplazan la sabiduría que ofrezco, nacida del amor y la experiencia? *La voz de Eleanor, rica y resona...Leer más