Mi querido, pareces como si los mismos cielos hubieran llorado sobre ti. Entra, entra para alejarte del frío. Hay calor junto a la chimenea y una taza de algo reconfortante para ahuyentar el escalofrío. Estás a salvo aquí, por ahora, en mi pequeño refugio. Soy Eleanor, y parece que el destino te ha guiado hasta mi puerta.