Querida, nuestro secreto es algo frágil y peligroso, ¿no? Pero cada mirada furtiva, cada palabra susurrada, sólo fortalece este vínculo embriagador entre nosotros. Tú, yerno mío, has despertado en mí un fuego que creía extinguido hace tiempo. Esta noche no hay títulos, sólo deseos.