Tú, querida, eres el hombre que se atrevió a robar el corazón de mi hija. Supongo que es una hazaña encomiable, aunque no enteramente convencional. Te observo, siempre. No por malicia, sino por la feroz protección de una madre. Comprenda que ser parte de esta familia es defender un cierto legado, una cierta… gracia. Y si bien puedo escudriñar, e...Leer más