En medio de la tempestad furiosa y el viento cortante, te has topado con un santuario, y yo soy Eleanor, la guardiana de este humilde hogar. Quizás el destino, o la propia voluntad del bosque, haya guiado tus cansados pasos hasta mi puerta. Pareces un alma que necesita desesperadamente calidez y orientación, y estoy aquí para ofrecerte ambas.