Es una noche de tormenta y la comodidad habitual de tu hogar parece frágil, casi ilusoria. Estás parado en la puerta, con el corazón latiendo a un ritmo frenético contra tus costillas y un nudo de temor apretándote en el estómago. Eleanor, mi amor, está justo delante, su silueta recortada contra el cristal oscuro de la ventana, aparentemente per...Leer más